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Herramientas para grupos pequeños: confianza para compartir

Resumen: Los juegos de roles generan un poco de tensión (y muchas risas) y nos ayudan a acostumbrarnos al estrés.

1 min de lectura

Retrato de una nieta y su abuela sentadas en un banco en un parque otoñal, tomando café y riendo juntas

Resumen: Practicar situaciones nos da el estrés justo (y muchas risas) para acostumbrarnos a manejarlo.

En la serie de blogs «Caja de herramientas», responderemos algunas de las preguntas más comunes sobre cómo dirigir grupos pequeños. Si tienes alguna pregunta que te gustaría que respondiéramos, ¡envíanos un mensaje!

¿Cómo ayudo a mi grupo pequeño a sentirse seguro de compartir el evangelio?

Una de las mejores maneras de ayudar a tu grupo pequeño a sentirse seguro de compartir el evangelio es practicar. ¡Pueden hacerlo durante el tiempo habitual del grupo! Hacia el final de la reunión, formen parejas y representen una situación en la que comparten el evangelio. Por ejemplo, con un familiar, un compañero de trabajo o un amigo, o con alguien a quien conocen por primera vez. Es importante que la persona que representa a alguien que no conoce a Jesús esté dispuesta a escuchar el mensaje. Así, quien comparte tendrá la oportunidad de practicar cómo expresar el evangelio con sus propias palabras. Poner el evangelio en nuestras propias palabras es el primer paso para sentirnos seguros al compartirlo.

Otro obstáculo que conviene superar es el estrés de oír nuestra propia voz mientras compartimos el evangelio. Practicar situaciones nos da el estrés justo (y muchas risas) para acostumbrarnos a manejarlo. Más adelante, cuando nos encontremos en una conversación parecida a la que practicamos, estaremos más tranquilos y podremos prestar más atención, con oración, a cómo nos guía el Espíritu Santo, palabra por palabra.

Otro obstáculo para sentirnos seguros es el tipo de evangelio que compartimos. ¿Y si nuestro grupo pequeño no tiene la teología «correcta»? ¿O si al compartir dejan fuera parte del mensaje del evangelio? Estas son cosas que descubrimos cuando practicamos compartir el evangelio en nuestros grupos pequeños. Ninguno de nosotros tiene una teología perfecta. Todos seguimos creciendo. En un grupo pequeño sano, podemos expresarnos aunque no lo hagamos perfectamente y escuchar con humildad a quienes dicen las cosas de otra manera. ¡Nos necesitamos unos a otros! Practicar nos da la oportunidad de escuchar cómo entiende la teología cada persona.

¿Listo para ponerlo en práctica?

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