Herramientas para grupos pequeños: practicar la Cena del Señor
Resumen: Si Jesús no complicó la Cena del Señor, nosotros tampoco tenemos que hacerlo.
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Resumen: Si Jesús no complicó la Cena del Señor, nosotros tampoco tenemos que hacerlo.
En la serie de blogs «Caja de herramientas» responderemos algunas de las preguntas más comunes sobre cómo guiar grupos pequeños. Si tienes alguna pregunta que te gustaría que respondiéramos, ¡envíanos un mensaje!
¿Cómo celebramos la Cena del Señor en nuestro grupo pequeño?
Jesús nos mostró cómo celebrar la Cena del Señor de la manera más sencilla, aunque es una práctica fundamental e importante. Y si Jesús no la complicó, nosotros tampoco tenemos que hacerlo.
Una manera sencilla de celebrar la Cena del Señor es leer las mismas palabras que Jesús les dijo a sus discípulos la noche en que la instituyó. Este pasaje está en 1 Corintios 11:23-26, donde Pablo repite el relato de Cristo.
Lean el pasaje y luego hagan una pausa para orar y reflexionar. Dejen que cada persona examine su corazón, se arrepienta si es necesario y dé gracias por la salvación. Luego compartan el pan y el vino. Después, los miembros del grupo pequeño pueden turnarse para expresar su gratitud y alabar la obra de Cristo en la cruz.
Algunos consejos prácticos: el «vino» no tiene que ser vino de verdad ni siquiera jugo de uva. El jugo de arándano también es rojo. Sirvan porciones pequeñas, para un solo trago y un solo bocado. Si no tienen pan, pueden usar trozos de galleta para representar el cuerpo de Cristo. Si alguien del grupo no puede comer gluten, las papas fritas también sirven. (En algunas partes del mundo, los creyentes en prisión usaban arroz y agua.)
Lo importante es que no olvidemos esta práctica mientras ayudamos a los discípulos a seguir a Jesús. La Cena del Señor es una parte hermosa y fundamental de vivir juntos como iglesia, y nos recuerda el centro de nuestra fe.
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